Como seguidora empedernida de Sexo en Nueva York, es mi deber ofrecerle un rincón de opiniones para que sobreviva un poco más en mi día a día.
Hace unas semanas estuve en el cine, era una cita obligatoria con la ficción, era el turno de la esperada película Sexo en Nueva York. Estaba preparada para cualquier cosa. No me importaba la calidad del film, sólo quería ver el final. Ese punto y a parte que recordaría al hablar de la serie. Y eso fue concretamente, una continuidad de lo que vi en televisión. Cuatro capítulos llamados película. El tiempo a penas se notaba en esas chicas, unidas y compenetradas desde hacía años. Los cientos de vestidos que utilizó Carrie Bradshaw apenas me llamaron la atención… Para mí lo mejor de la película fue la recreación de ese desgaste emocional, del desgarre interno de Carrie ante la cobardía de Big. Me pareció que estaba bien interpretado, bien expuesto ese sentimiento de dolor, de abatimiento máximo ante el amor. La dificultad del cuerpo para vivir, las horas de invisibilidad, la sensación de vacío total ante la ruptura.
Charlotte, por su parte, estuvo muy graciosa, sigue siendo esa chica ingenua que nos hace reír, que vivie en un mundo paralelo de perfección, con los pilares básicos alejados de lo convencional. Sólo hace falta ver a su marido, Harry.
De Samantha me sorprendió el retroceso a su autenticidad, volvió a sus raíces de chica sin lazos y de independencia máxima frente al sexo.
La que menos me gusta es Miranda, por su manera de ser. Es una reprimida de la vida, y aunque perdonó lo imperdonable, jamás disfruta de lo que tiene. Me provoca rechazo.
No obstante, lo peor de la película, sin duda, fue el final. Se me cayó el alma a los pies cuando vi a Carrie corriendo a los brazos de Big, en cuestión de un segundo, sin disculpas por parte del chico, sin un perdón… Sin nada, sólo les bastó verse para arreglar las cosas. El cuerpo me pedía una charla, la vida es así, es hablar, es comunicarse, después de tanto dolor sin una llamada respondida, si un dejarse la vida por hablar con ella… No es eso lo que esperaba. Pero bueno, por eso lo llamamos ficción, porque en la vida real no es así. Aquí en la realidad siempre esperamos que las personas actúen, hablen y muestren lo que les ocurre.
Me quedo con Carrie, por encima de cualquier cosa, con su ordenador, con su vida y con Big.
Porque ella es única, aunque posiblemente repetile, se habla ya de una segunda parte de la película. Supongo que es culpa del dinero que alarga las cosas y a veces las destroza. Espero que no sea el caso.