miércoles 20 de mayo de 2009

Gracias a TVE por retransmitir Eurovisión

El sábado por la noche vi en primera persona uno de los acontecimientos más bochornosos de la historia de esta, nuestra enorme España. El Festival de Eurovisión nos ahogó entre sus manos y nos dejó sin respiración. La prepotencia de nuestra representante, Soraya, se estancó en su garganta entorpedeciendo el fluir de la música. Cantó peor que nunca, sin fuerza, sin energía. Fue la cura de humildad más merecida del certamen. Ella prometía la victoria y se llevó casi el farolillo. Inmejorable.

Nunca he sido demasiado fanática de estos escenarios de segundones pero esta vez gracias a TVE me di cuenta que debía cambiar mi neurótica ansiedad por ver todo lo que se emite. Querida Sístole, con ver algunas cosas es suficiente.

El recuerdo de la críticas al Chiquilicuatre fue lo único que me hizo quererle un poco más y pensar en ese David Fernández que no dejó de reflejar, desde la conciencia, lo que somos capaces de hacer en Eurovisión: el RIDÍCULO. Así que ahora toca reflexionar y cerrarle la boca a esa vulgar Soraya que no para de enmascarar su fracaso, convenciendo a la audiencia de que fue un complot. (shhhh)